Congregación de Hermanos Cristianos
La Palabra de Dios
Proyecto de Lectura Bíblica
elaborado por el Equipo de Liderazgo Internacional ñ Roma
2006
Estimados Hermanos:
El año pasado escribimos una carta a todos nuestros Hermanos y a los demás miembros de la Familia de Edmundo Rice sobre el vivir eucarístico. Fue un intento de reflexionar con todos ustedes sobre cómo este elemento central de nuestra espiritualidad reflejaba el corazón de ser hermanos. De una manera parecida ahora compartimos con ustedes algunas reflexiones sobre qué significa vivir con la Palabra de Dios, construir nuestras vidas alrededor de ella, tal como es experimentada en nuestras vidas y en las de nuestras comunidades y familias. Somos conscientes de que todos luchamos por crecer en la comprensión de los elementos centrales de nuestra espiritualidad, y también esperamos que todos nosotros volvamos repetidas veces a esos Escritos.
INTRODUCCIÓN
En los últimos cuatro años y medio hemos tenido muchas veces la oportunidad de visitar a nuestros Hermanos. Hemos completado dos visitas oficiales a cada provincia, distrito y región de la Congregación. Sería justo decir que hemos visto y oído mucho que nos infunde esperanza. Y también hemos visto cosas que nos hacen pensar y preguntar qué ocurre. Nuestras visitas revelan que cada vez más comunidades oran utilizando diariamente la Palabra de Dios. Esto es un signo de gran estímulo y un compromiso a vivir una espiritualidad que es específicamente para vivir en hermandad. El estudio de las Escrituras y el compartir al leerlas se está haciendo más y más una parte esencial de nuestras vidas. Quisiéramos reconocer el número de nuestros Hermanos que han hecho del estudio de las Escrituras una parte vital de sus vidas y que se dedican a difundir estos conocimientos. Otros trabajan con grupos de estudio de la Biblia o se hacen miembros de grupos que se reúnen alrededor de las Escrit! uras. Algunos han sido instrumentos en transmitir este conocimiento y amor por las Escrituras a los miembros jóvenes de nuestra Congregación, tanto en las casas de formación como en otras instituciones nuestras. Creemos que estos hombres están llamando de una manera profética a la Congregación a que se ponga atención a la Palabra de Dios, para que la haga el centro de nuestro empuje misional: ìSi hoy escuchan la voz de Dios no endurezcan su corazón.î1
Pero por otro lado también tenemos comunidades donde poco sucede en este sentido. Para ser fieles a los que vemos y oímos tenemos que decir esto también. Parece que muchos hermanos creen que la fidelidad a la oración diaria no implica mucho más que cumplir con el Oficio Divino sin pausa, con poco o nada de reflexión y sin compartir nada. Nos hace preguntarnos si estos hombres se están resistiendo al llamado del Espíritu que habla a través de los Capítulos congregacionales y las Constituciones y que nos están llamando a otra forma de oración comunitaria como Hermanos. ¿No podemos utilizar la lectura bíblica del día en lugar del texto impreso del Oficio? ¿No es posible hacer una pequeña pausa después de la lectura para permitirle que toque nuestras vidas? ¿Requiere un esfuerzo tan grande compartir una palabra que nos haya llamado la atención o tal vez un pensamiento que la lectura haya evocado? ¿Podemos arriesgarnos a que la Palabra de Dios sople sobre los grandes cuestionami!
Entos que interpelan a nuestra comunidad o nuestro mundo? En pocas palabras, Hermanos, ¿cuándo vamos a dejar que nuestras vidas sean formadas y desafiadas y juzgadas por el Dios revelado en las Escrituras? ¿Cómo es posible que nos hayamos permitido estar más preocupados con nuestras propias comunidades que con la condición de la comunidad humana alrededor de nosotros?Domingo, Jack, Marcos, Miguel y Felipe
EDMUNDO RICE Y SU ENCUENTRO CON LA PALABRA DE DIOS
Uno de los objetos más sagrados en nuestra Casa Generalicia en Roma es la Biblia que perteneció a Edmundo Rice. Hacia fines de 1789, año en que perdiera a su esposa, o a principios de 1790, él tomó la decisión de subscribirse a una nueva edición de la Biblia que debería ser publicada en Dublín. Se nos ha dicho que éste fue el acontecimiento más significativo de toda su vida espiritual.
El Hermano Leonardo OíToole escribió: ìEl contacto asiduo y devoto con la Palabra de Dios lleva inevitablemente a un profundo espíritu de fe. Aquel que frecuentemente y en la oración toma en sus manos las Escrituras y hace de ellas su pan de cada día se hace sobrenatural en su razonamiento, sobrenatural en sus juicios y aspiraciones. Llega a ser aquel tipo de persona descrita por el Espíritu Santo como el justo que vive por la fe. Un ejemplo de esta verdad fue la vida de Edmundo Rice, quien en adelante se hizo ëun hombre del Libroí. La Biblia sería el fundamento de su espiritualidad, primero como laico piadoso y apostólico y después como religioso. Hasta el final de su vida leería y releería las Escrituras como la Palabra Viva a la luz de una amorosa fe. La Biblia daría forma a su visión y guiaría su conducta en todo momento.î2En aquellos momentos en que se sufren tragedias y nada parece tener sentido, cuando la vida carece de timón, cuando los problemas del presente inmediato parecen demasiado pesados, entonces es el momento en que recibimos la gracia de recurrir a la memoria sagrada contenida en la Biblia. Fue por su lectura de las Escrituras que Edmundo Rice descubrió un sentido nuevo en la vida después de la muerte de su esposa. Aceptó su dolor, y se dio cuenta de que Dios es un Dios de vida y que Jesús realmente ha venido para que tengamos vida, y para que la tengamos en abundancia. Al leer las Escrituras, cuando uno reflexiona sobre lo leído, la Palabra penetra al centro de nuestro ser y nos empuja hacia la obediencia. Nos permite ver la vida a través de los ojos de Dios. El orar con las Escrituras cambia corazones y a veces es lo único que podrá hacer: cambiar los corazones. Edmundo llegó a ser lo que leía en las Escrituras.
